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Leo en la página oficial del gobierno de Nuevo León (http://www.nl.gob.mx/transporte), la Misión de la Agencia para la Racionalización y Modernización del Sistema de Transporte Público de Nuevo León:

“Proporcionar a la comunidad un servicio de transporte público eficiente, cómodo, seguro y confiable, de calidad clase mundial, lo cual fomente el transporte público y propicie la disminución del uso del automóvil particular, para con ello lograr un desarrollo urbano sustentable, esto a través de planear, normar, supervisar y regular su desarrollo y operación.”

Leer ese texto y ser usuario del servicio de taxis “Ecos”, o sea pintados en verde para “hacer que sean” ecológicos, la gran mayoría en un estado físico degradado y deplorable, muchos sin que les funcione bien el taxímetro usando la acostumbrada pregunta “¿cuánto le cobran normalmente?”, me causa la ya acostumbrada sensación de que nuestros gobiernos son la broma más grande que tenemos los ciudadanos que somos honestos, pagamos impuestos y nos preocupa nuestra calidad de vida tanto en lo personal como en nuestras comunidades.

Recientemente soy usuario de UBER, antes de solicitar mi primer servicio ya tenía una carga de lecturas acerca de las quejas de los taxistas “oficiales” que cumplen con el proceso de solicitar placas, obtener licencias y contar con un taxímetro verificado. Viéndolo cuantitativamente y desde el punto de vista de un sistema burócrata que sostiene estructuras viejas, que no se preocupa de los usuarios de los servicios y paga porque su página tenga un texto que diga lo contrario, esos taxistas tienen toda la razón; ¿cómo es posible que llegue una empresa que no tiene placas, no tiene permisos, no tiene taxímetro, sus choferes no tienen licencias especiales, comience a ofrecer sus servicios y lo peor de todo ¡encuentre clientes como yo que los prefiere de todas todas!

¿Por que los prefiero?, porque no los tengo que buscar en la calle, no tengo que estar adivinando a distancia si vienen ocupados o no, no tengo que soportar que me digan que no me pueden llevar, no tengo que soportar los sucios y desgastados asientos que tienen, no tengo que estar al pendiente que funcionen bien sus taxímetros y lo peor de todo, nadie, pero nadie, me hace una factura, o sea si son legales en términos de requerimientos para ser taxis, son ilegales en términos fiscales.

Leo que las autoridades están pensando si le exigen a UBER que se sume a cumplir los requisitos como los “taxis oficiales”, no leo que piensen en como mejorar el servicio de taxis tomando incluso a UBER como un referente de buen servicio. Claro tampoco leo de que manera harán que los “taxis oficiales” den facturas a los consumidores como comercio legal.

Service Design, Diseño del Servicio o como lo quieran leer es algo que cualquier servidor público, desde un escritorio, teléfono o chat de atención deberá tener en su cabeza, espero que muy pronto.